Qué debemos saber de la recuperación después de una cirugía de nariz en León
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La cirugía de nariz en León es uno de los procedimientos quirúrgicos plásticos más solicitados, gracias a los beneficios estéticos y funcionales que ofrece. También conocida como rinoplastia y reparación de nariz, esta cirugía plástica consiste en realizar cambios en la forma de la nariz, en su tamaño, en el ángulo que forma con el labio superior, en el tamaño de las fosas nasales y en remodelar la punta, ya sea con fines estéticos o para corregir problemas que impiden su correcto funcionamiento, principalmente en lo referente a la respiración.

Anteriormente en el blog de Nieto Cirugía Plástica presentamos los principales beneficios de una rinoplastia y los factores que se toman en consideración para determinar si el paciente interesado en el procedimiento es o no un buen candidato para someterse a ella, esto principalmente para reducir los riesgos de complicaciones que pudieran presentarse y obtener los mejores resultados posibles. En esta ocasión hablaremos de los cuidados recomendados en el postoperatorio de una rinoplastia y de las indicaciones generales que dan los cirujanos para el proceso de recuperación.

Las técnicas empleadas para realizar una rinoplastia, así como las modificaciones que se hacen en la nariz, son diferentes para cada persona y la decisión de cuál es la mejor vía a tomar depende tanto de los resultados que le interesa obtener al paciente, como de sus características anatómicas y de las preferencias del cirujano que se encargará del procedimiento. Es por esta razón que el tiempo que dure una cirugía y las recomendaciones que se indiquen después de ella son variables, aunque sí es posible establecer un promedio y conocer las medidas generales que se recomiendan en el postoperatorio y en el proceso de recuperación.

Por lo regular, una cirugía de nariz en León dura aproximadamente una hora, salvo en los casos en que el procedimiento es de mayor complejidad, por ejemplo si se busca corregir la función nasal con la operación o tratar alguna patología, como la sinusitis. La rinoplastia se trata de una intervención ambulatoria, por lo que se puede hacer en un quirófano, en una clínica o un sanatorio, y no necesariamente en un hospital. Por su carácter ambulatorio, no se requiere que el paciente se interne más de una hora previamente a la operación, y al finalizar la intervención tan sólo tiene que pasar un promedio de tres horas, lapso en el que los efectos de la anestesia general o local aplicada desaparecen.

El tiempo que le toma a cada paciente recuperarse después de una cirugía de nariz es distinto y responde a factores como las características de la cirugía y técnica empleada, su estado de salud y edad. Estos factores los tiene en consideración el cirujano para determinar el tipo de cuidados que deberá tener el paciente a partir del momento en que sale del quirófano, por lo que se debe consultar siempre con el especialista encargado del procedimiento cuáles son las medidas para lograr una recuperación satisfactoria y los mejores resultados posibles. La indicación general es que se guarde reposo durante las primeras 48 horas posteriores a la operación y que se dejen transcurrir al menos diez días antes de retomar las actividades cotidianas normales. Durante este tiempo se deben evitar las actividades que impliquen grandes esfuerzos, pues estas aumentan el flujo sanguíneo y pueden ocasionar hemorragias y retrasar el proceso de cicatrización, lo mismo ocurre cuando la posición de la cabeza baja más allá de la altura del corazón.

El momento en que el paciente pueda reintegrarse a sus actividades normales depende del progreso de su recuperación, pero en la mayoría de los casos después de cinco días se pueden retomar las actividades laborales y académicas. Sin embargo, como ya mencionamos, lo más común es que se tengan que dejar pasar al menos diez días. Transcurridas entre tres y cuatro semanas, es posible que el médico permita llevar a cabo actividades que impliquen un esfuerzo físico considerable, aunque siempre se tiene que consultar con el cirujano la intensidad física que resulte segura. Consultar con el especialista antes de hacer cualquier modificación en la rutina y recurrir a él cuando se presenten anomalías es vital, pues esto permitirá reducir riesgos de complicaciones que además de afectar la recuperación tras la operación, podrían derivar en otros problemas de salud, como infecciones que requieran de tratamientos especiales.

Ahora bien, es importante tener en cuenta que dadas las características de la rinoplastia, es completamente normal que se presenten ciertos efectos secundarios de duración variable, como dolor, inflamación, hematomas y sangrado. Una de las medidas que se recomienda adoptar para aliviar estos síntomas es guardar reposo, aplicar compresas frías y el uso de fármacos recetados por el cirujano. Al finalizar la operación de nariz se coloca una gasa en las fosas nasales para recoger el flujo de mucosa y sangre. Esta gasa se debe cambiar con regular frecuencia y conservarse al menos durante las primeras 72 horas, tiempo durante el cual se presentará un sangrado que resulta completamente normal y que debería cesar por sí solo al cabo de este tiempo.

Otro efecto secundario considerado normal es la obstrucción de la nariz y sensación de falta de aire, esto ocasionado por la inflamación de los tejidos, las secreciones y las costras que se forman al interior de la nariz. Esto puede provocar que el paciente sienta necesidad de sonarse, pero por ningún motivo debe hacerlo pues la acción incrementa la presión sobre el área y puede dar como resultado una hemorragia. La obstrucción nasal desaparece por completo un mes después de la operación de manera natural, al igual que el resto de los efectos secundarios. Algo que puede alarmar a los pacientes es el incremento de la inflamación, de los hematomas y de los fluidos nasales transcurridos algunos días después de la cirugía, pues por lo regular alcanzan su punto máximo 72 horas después del procedimiento. Esto también es completamente normal y salvo si se presenta sangrado excesivo o dolor que no cede ante analgésicos o aplicación de compresas frías, no requieren de una consulta médica.

Ahora que hemos hablado de la inflamación conviene mencionar que abarca la nariz, el área alrededor de los ojos, el labio superior y la mandíbula, con el paso de las semanas va disminuyendo, aunque es posible que transcurridos algunos meses aún resulte notorio para el paciente y el médico una ligera inflamación en la nariz y alrededor de los ojos.

En lo referente a los hematomas, para que disminuyan en el menor tiempo posible se indica evitar la exposición al sol y utilizar un protector solar de FPS 40 o superior, incluso en espacios interiores con poca iluminación. Una vez que hayan desaparecido los hematomas, que tienen de un color morado a negruzco cuando alcanzan su máximo desarrollo, es seguro exponerse al sol, siempre y cuando se utilice la protección adecuada.

Los resultados definitivos de una cirugía de nariz por lo regular se pueden apreciar seis meses después de realizado el procedimiento, por lo que la primera indicación que dará el cirujano a una persona que se ha sometido a una rinoplastia, es tener mucha paciencia y seguir todas las indicaciones que le dé al pie de la letra. De lo contrario, podrían surgir complicaciones que incluso requieran una nueva cirugía correctiva.

Si estás interesado en realizarte una cirugía de nariz en León te invitamos a ponerte en contacto con nosotros para agendar una cita con el Dr. Rubén Nieto Balcázar, especializado en cirugía plástica con un fuerte compromiso con ofrecer una atención de la más alta calidad y garantizar la satisfacción de sus pacientes.

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